martes, 1 de diciembre de 2015

TRINIDAD COMO UN MISTERIO

La Trinidad como un misterio

El Concilio Vaticano I ha explicado el significado que se le ha de atribuir al término misterio en teología. Establece que un misterio es una verdad que no sólo somos incapaces de descubrir aparte de la revelación divina, sino la cual, aun cuando ha sido revelada, se mantiene "escondida bajo el velo de la fe y, envuelta, por así decirlo, en una especie de oscuridad" (Const., "De fide. Cath", IV). En otras palabras, nuestro entendimiento de ella sigue siendo sólo parcial, incluso después de haberla aceptado como parte del mensaje Divino. A través de analogías y tipos podemos formarnos un concepto representativo expresivo de lo que se ha revelado, pero no podemos captar el conocimiento total que supone que los varios elementos del concepto son claramente entendidos y su compatibilidad recíproca manifiesta. En cuanto a la vindicación de un misterio, el oficio de la razón natural es solamente mostrar que no contiene ninguna imposibilidad intrínseca, que es inválida cualquier objeción presentada contra él con motivo de que viola las leyes del pensamiento. Más que esto no puede hacer.

El Concilio Vaticano también definió que la fe cristiana contiene misterios estrictamente llamados (can. 4). Todos los teólogos admiten que la Trinidad es uno de ellos. De hecho, de todas las verdades reveladas ésta es la más impenetrable para la razón. En consecuencia, declarar que este no es un misterio, sería una virtual negación del canon en cuestión. Por otra parte, las palabras de Nuestro Señor en Mt. 11,27, "Nadie conoce al Hijo sino el Padre", parece declarar expresamente que la pluralidad de Personas en la Divinidad es una verdad totalmente fuera del alcance de ningún intelecto creado. Los Padres proveen muchos pasajes en los cuales se afirma la incomprensibilidad de la naturaleza divina. San Jerónimo dice, en una frase muy conocida: "La verdadera profesión del misterio de la Trinidad es confesar que no lo comprendemos" (De mysterio Trinitatus recta confessio est ignoratio scientiae -- "Proem ad 1. XVIII en Isai."). La controversia con los eunomianos, que declaraban que la Esencia Divina estaba totalmente expresada en la absolutamente simple noción de "el Innascible" (agennetos), y que esto era completamente comprensible por la mente humana, llevó a muchos Padres griegos a insistir en la incomprensibilidad de la Naturaleza Divina, más especialmente en relación a las procesiones internas. (San. Basilio. "In Eunom.", I, n. 14; San Cirilo de Jerusalén, "Cat.", VI; San Juan Damasceno, "Fid. Orth.", I.2, etc.).



RESPONDE: ¿Crees que el misterio de la Trinidad tiene relación con el pensamiento complejo?

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